Archive for 13 julio 2010

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Marte Rojo

12 julio 2010

Esta reseña va dedicada a Guti, aunque espero que gracias a ella más gente se anime a leer este libro, porque merece mucho la pena. Con él, Kim Stanley Robinson inicia una trilogía de ciencia ficción que narra la terraformación de Marte desde un punto de vista realista, si exceptuamos que empieza en 2026 y al paso que vamos nos harán falta bastantes más añitos 😛

Portadas de Marte Rojo, Marte Verde y Marte Azul

El libro comienza con el viaje a bordo del Ares, la enorme nave que aloja a los primeros cien colonos, todos ellos científicos (y un psicólogo, que no sé dónde englobar x’D). En esta primera parte se presentan las relaciones entre los personajes y sus primeras diferencias, todo ello desde una narrativa en tercera persona pero que gira alrededor de un personaje en cada capítulo. Para esta primera parte la elegida es una rusa emocionalmente inestable que parece más preocupada por sus amoríos que por la misión. Pero noooo, esto no se convierte en “Anatomía de Grey en el espacio” (fiu).

Con la llegada al planeta comienzan la construcción de la Colonia Subterránea, su residencia durante los años siguientes, y la exploración, momento en el que empiezan a surgir las verdaderas disputas en temas de política y ecología.
La Tierra está al borde del colapso por la superpoblación, la falta de materias primas y el dominio abusivo de las multinacionales. Para algunos, esta es la oportunidad de enriquecerse tejiendo los primeros hilos de la red industrial marciana. Para otros, el momento perfecto para abandonar a la corruptela político-económica que los envió y crear una nueva civilización basada en el conocimiento. Y para un último grupo, la realidad es que no quieren convertir Marte en otra Tierra, sino adaptarse al planeta y estudiarlo en su estado actual.
A lo largo del libro se narra la lucha entre estas facciones, y las consecuencias de la presión económica sobre el planeta.

La historia está en un equilibrio apto para cualquiera que busque trasfondo científico, tanto para los fans de la ci-fi más allá de las aventuras y desventuras típicas de los space opera, como para los que nunca se hayan acercado al género, porque a nivel social podría estar perfectamente ambientado en la Tierra; nadie se puede desprender al 100% de sus raíces, y se nota en la sociedad que resulta finalmente.
Y a pesar de su gran parte científica, y esto no es algo que se suela ver bien reflejado en la ci-fi, al tratar en profundidad las motivaciones de todos los personajes y tener todos ellos visiones dispares, consigue despertar sentimientos hacia ellos (!!!) y que termines identificándote, alegrándote y frustrándote con alguno por necesidad. Aunque desde el principio el objetivo claro es la terraformación, cuando la más radical de sus detractores deja claro que habrá datos geológicos que nunca se podrán explicar porque los cambios los destruirán, se te hace un nudo en el estómago. Cuando describe desde un rover el paisaje, que se diría desolador, en realidad parece que estuviesen en un paraíso inexplorado.

Así que se lo recomiendo a todo el mundo, sobre todo si tenéis tiempo para leerlo con calma y darle un par de vueltas a la cabeza con algunas situaciones que plantea.

Y después del salto…

*** ATENCIÓN CRÍTICA CON SPOILERS ***

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Vacaciones en Roma (día 2)

9 julio 2010

Tras un mes de ansiosa espera (o no), por fin… ¡¡La apasionante segunda entrega de las crónicas de viaje por Roma!!

Primera parada, los cruasanes y las bombas de chocolate. Aunque se supone que estábamos en una zona modesta, o quizá precisamente por eso y no meternos entre el turisteo, la cafetería donde desayunamos todos los días tenía una bollería espectacular. Eso sí, las bebidas para acompañar siendo una anti-fan del café son bastante pobres: leche o sucedáneo de Colacao (del que te espolvorean un cuarto de cucharilla, WTF).

Tras llenar bien la barriga, empezamos el recorrido turístico de verdad. En el distrito de Monti vimos el primer gran edificio, el Esquilino, y la Puerta Mágica, grabada con símbolos que solo pueden descifrar aquellos con grandes conocimientos de alquimia:

Vista frontal de la Puerta Mágica

Caminando un poco más llegamos al Domus Aurea, el palacio de Nerón cubierto de oro, piedras preciosas y otros lujos al alcance de cualquiera 😛 Por desgracia, cuando pasamos estaba en obras. Y es que en Roma parece imposible poder verlo todo, con la cantidad de ruinas que existen siempre hay algo en excavación o restauración.

En la misma zona se encuentra el Museo Nacional de Arte Oriental que, como fan del Asia oriental no podía dejar pasar… o sí, porque lamentablemente la mayor parte de su colección es de la zona de Oriente Medio, snif. Al menos la entrada es barata.

Y por fin, el Coliseo. GUAU. No me atrevo a poner ninguna foto porque no le hacen en absoluto justicia, la sensación de enormidad y magnificencia que desprende es absolutamente indescriptible. Casi se puede ver desde cualquier punto del distrito, incluso desde el Circo Máximo en el extremo inferior del Foro Romano, ¡que tampoco es precisamente pequeño! (al ampliar la imagen se puede apreciar la escala).

Foro Romano y Coliseo en la antigua Roma

Ahora, una recomendación para los que quieran visitarlo. Normalmente la gente hace una cola de 2 horas para comprar la entrada en el Coliseo. Si en lugar de eso caminamos 5-10 minutos por la Via dei Fori Imperiali, justo por encima del Foro Romano, se puede ver en uno de los muros la evolución territorial del Imperio Romano y poco después se encuentra otra taquilla un poco más escondida donde no hay prácticamente cola (unos 15 minutos). Allí se puede comprar una entrada conjunta para el Foro y el Coliseo y también la Roma Pass, una tarjeta que durante 3 días ofrece un par de entradas gratis a museos/ruinas, descuentos en los siguientes, y transporte público gratis. Además incluye un mapa, que irse de turismo sin uno es ser desastroso, pero como al final yo perdí el de mi guía (también soy desastrosa) lo agradecí xD

Una vez dentro del Foro Romano, sin pararse a mirar mucho el paseo dura un mínimo de 2 ó 3 horas. En la zona norte se encuentran bastantes restos, que varían desde templos conservados casi intactos hasta pedazos de columnas que no sé cómo han podido relacionar con nada. En la zona central están los jardines, con algunos bancos distribuidos para poder sentarse a disfrutar del paisaje (lástima que estuviese lloviznando 😦 ). En la parte inferior se puede ver el estadio, enorme para no contrastar con el resto. Precisamente desde ahí se pueden hacer fotos bastante bonitas enfocando el Coliseo.

Después de comer por allí, aunque si se puede evitar es mejor hacerlo lejos de las zonas turísticas porque suele ser comida más tradicional y barata, fuimos a ver la Columna de Trajano, que en sus bajorrelieves narra dos campañas victorias que llevó a cabo el emperador. El nivel de detalle es realmente espectacular.

Media calle más allá (esta zona está literalmente plagada de monumentos) se encuentra la que yo creo que es la plaza más caótica en cuanto a tráfico, la Piazza Venezia, con el enorme  Il Vittoriano, un edificio de mármol blanco en honor a Vittorio Emanuele II. Incluso después del Coliseo quedé impresionada con él, aparte de parecerme uno de los edificios más bonitos de la ciudad a nivel estético. Al ampliar la imagen se puede apreciar su enormidad comparándolo con las hormiguitas que pasan a su lado 🙂

Il Vittoriano

En su parte superior hay un ascensor panorámico al que pensábamos subir y no pudimos “gracias” al fantástico guardia de seguridad que no quería trabajar fuera del horario del museo (se supone que el ascensor cierra dos horas más tarde >_< ). Aunque eso sí, nos resarcimos al día siguiente desde un punto todavía más alto en el Vaticano.

Para rematar el día, cenamos en el distrito de Trastevere, punto habitual de inicio de la fiesta nocturna. Aunque en nuestro caso, teniendo en cuenta que al día siguiente nos tocaría mega-visita, preferimos que fuese el final. Con el agotamiento, hasta la habitación del hotel resultaba más apetecible que el día anterior XD