Archive for the ‘Viajes’ Category

h1

Guía friki de supervivencia en Barcelona 2: Entrar al Salón

2 noviembre 2010

Una vez sabido dónde echar una cabezada y desayunar, hay que entrar en el Salón. Comprar la entrada presencialmente es un suicidio, pues algún año la cola llegó a dar dos vueltas al recinto. Si estamos muy empeñados en ello y no es sábado (ese día siempre será kilométrica), las únicas horas practicables son la de comer (sobre las 2-3) y la de cerrar (7:30-8); si no, es preferible pagar el estafativo 1.50 € en gastos de gestión de El Corte Inglés. Personalmente no me gusta el sistema de La Caixa, porque la entrada se imprime en los cajeros de las oficinas y los de L’Hospitalet siempre se quedan sin papel (bendita previsión).

También tendremos que alimentarnos por los alrededores. Y no digo “dentro” porque el puesto de bentos, ramen, etc. tiene una cola de 30 minutos y lo que ofrece no es más que comida japonesa envasada. 4 € por un bote de ramen, así que allá cada uno con sus gustos…

Pero justo enfrente hay un restaurante con menú del día (no japonés) a 9 €, y en el centro comercial de La Farga hay dos orientales donde elegir. La rueda de sushi siempre está a reventar hasta las 4:30 de la tarde, por lo que yo recomiendo ir al wok con buffet libre que está justo al lado. La comida tiene más o menos la misma calidad y se puede comer maki y sashimi hasta reventar. Este año vi a gente montándose una mariscada curiosa xD Y de postre, ¡profiteroles con natillas de chocolate, quién puede pedir más! 😛

Como yo tampoco suelo ir todos los días que abre el Salón, uno de ellos lo dedico a recorrer Barcelona, y de sus tiendas y dónde coger fuerzas antes y después de visitarlas hablaré en la próxima entrada.

h1

Guía friki de supervivencia en Barcelona 1: Dónde alojarse

2 noviembre 2010

Como mucha gente ya sabrá, todos los años por estas fechas se celebra el Salón del Manga de Barcelona (que ya va por la 16ª edición), y yo no podía faltar a la cita 😀 Como habrá millones de entradas de blogs dedicadas exclusivamente al Salón, prefiero hacer recomendaciones según mi experiencia para sobrevivir e incluso disfrutar de los alrededores en todas las dimensiones del frikismo. La mayoría son válidas para todas las épocas 😉

En esta primera entrada comentaré lo básico sobre el alojamiento, y en otras posteriores sobre el Salón y turismo friki por Barcelona.

Para dormir en un buen hotel por el precio que nos podría costar una pensión, NH Hoteles ofrece una promoción llamada Sleep and Go orientada a jóvenes que solo vayan a alojarse durante el fin de semana, ofreciendo cada noche en una habitación doble a unos 50 €. Los hay distribuidos por L’Hospitalet, Barcelona y Cornellá como último recurso (se tardan 30 minutos de metro a Barcelona y 15 a L’Hospitalet). Que nadie se asuste si al intentar reservar dice que no está disponible, yo siempre he tenido que llamar al hotel porque por la web no se podía hacer ¬¬

En Barcelona, los que más recomiendo son el NH Numancia y el NH Pódium. El primero está a unos 15 minutos a pie de la Estación de Sants, a donde llegan los trenes de larga distancia y el ferrocarril procedente del aeropuerto, además de tener cerca la línea L3 (verde) del metro, que comunica con el centro, y permite un transbordo fácil hacia la L1 (roja) que lleva al Salón. El segundo tiene un trayecto bastante largo hasta L’Hospitalet, pero está prácticamente al lado del Arco del Triunfo y por tanto del llamado “triángulo friki” de tiendas; si vamos a hacer turismo por el centro de la ciudad también será más cómodo, pero si no pillamos la promoción también bastante más caro.

Por último, si tenemos la mala suerte de que todo el mundo haya reservado de manera compulsiva como ocurrió este año, en un rango un poco más caro pero ubicado cruzando la calle desde la Estación de Sants está el Expo Barcelona, de 4 estrellas. La habitación doble sale por unos 80 € la noche, pero es la mejor ubicación para cuando vuelves agotado de fiesta.

En la mayoría de casos hay bares cercanos que ofrecen desayunos por aproximadamente 3 €. En Cornellá es en un centro comercial donde también hay cafeterías donde comer por unos 10 €. El hotel de L’Hospitalet está un poco alejado y en el centro comercial que hay al lado, al menos hace años, los sitios de desayuno cobraban 5 € por un donut y un chocolate 😦

Una vez descansados y desayunados, próxima parada: ¡sobrevivir al Salón!

h1

Vacaciones en Roma (día 2)

9 julio 2010

Tras un mes de ansiosa espera (o no), por fin… ¡¡La apasionante segunda entrega de las crónicas de viaje por Roma!!

Primera parada, los cruasanes y las bombas de chocolate. Aunque se supone que estábamos en una zona modesta, o quizá precisamente por eso y no meternos entre el turisteo, la cafetería donde desayunamos todos los días tenía una bollería espectacular. Eso sí, las bebidas para acompañar siendo una anti-fan del café son bastante pobres: leche o sucedáneo de Colacao (del que te espolvorean un cuarto de cucharilla, WTF).

Tras llenar bien la barriga, empezamos el recorrido turístico de verdad. En el distrito de Monti vimos el primer gran edificio, el Esquilino, y la Puerta Mágica, grabada con símbolos que solo pueden descifrar aquellos con grandes conocimientos de alquimia:

Vista frontal de la Puerta Mágica

Caminando un poco más llegamos al Domus Aurea, el palacio de Nerón cubierto de oro, piedras preciosas y otros lujos al alcance de cualquiera 😛 Por desgracia, cuando pasamos estaba en obras. Y es que en Roma parece imposible poder verlo todo, con la cantidad de ruinas que existen siempre hay algo en excavación o restauración.

En la misma zona se encuentra el Museo Nacional de Arte Oriental que, como fan del Asia oriental no podía dejar pasar… o sí, porque lamentablemente la mayor parte de su colección es de la zona de Oriente Medio, snif. Al menos la entrada es barata.

Y por fin, el Coliseo. GUAU. No me atrevo a poner ninguna foto porque no le hacen en absoluto justicia, la sensación de enormidad y magnificencia que desprende es absolutamente indescriptible. Casi se puede ver desde cualquier punto del distrito, incluso desde el Circo Máximo en el extremo inferior del Foro Romano, ¡que tampoco es precisamente pequeño! (al ampliar la imagen se puede apreciar la escala).

Foro Romano y Coliseo en la antigua Roma

Ahora, una recomendación para los que quieran visitarlo. Normalmente la gente hace una cola de 2 horas para comprar la entrada en el Coliseo. Si en lugar de eso caminamos 5-10 minutos por la Via dei Fori Imperiali, justo por encima del Foro Romano, se puede ver en uno de los muros la evolución territorial del Imperio Romano y poco después se encuentra otra taquilla un poco más escondida donde no hay prácticamente cola (unos 15 minutos). Allí se puede comprar una entrada conjunta para el Foro y el Coliseo y también la Roma Pass, una tarjeta que durante 3 días ofrece un par de entradas gratis a museos/ruinas, descuentos en los siguientes, y transporte público gratis. Además incluye un mapa, que irse de turismo sin uno es ser desastroso, pero como al final yo perdí el de mi guía (también soy desastrosa) lo agradecí xD

Una vez dentro del Foro Romano, sin pararse a mirar mucho el paseo dura un mínimo de 2 ó 3 horas. En la zona norte se encuentran bastantes restos, que varían desde templos conservados casi intactos hasta pedazos de columnas que no sé cómo han podido relacionar con nada. En la zona central están los jardines, con algunos bancos distribuidos para poder sentarse a disfrutar del paisaje (lástima que estuviese lloviznando 😦 ). En la parte inferior se puede ver el estadio, enorme para no contrastar con el resto. Precisamente desde ahí se pueden hacer fotos bastante bonitas enfocando el Coliseo.

Después de comer por allí, aunque si se puede evitar es mejor hacerlo lejos de las zonas turísticas porque suele ser comida más tradicional y barata, fuimos a ver la Columna de Trajano, que en sus bajorrelieves narra dos campañas victorias que llevó a cabo el emperador. El nivel de detalle es realmente espectacular.

Media calle más allá (esta zona está literalmente plagada de monumentos) se encuentra la que yo creo que es la plaza más caótica en cuanto a tráfico, la Piazza Venezia, con el enorme  Il Vittoriano, un edificio de mármol blanco en honor a Vittorio Emanuele II. Incluso después del Coliseo quedé impresionada con él, aparte de parecerme uno de los edificios más bonitos de la ciudad a nivel estético. Al ampliar la imagen se puede apreciar su enormidad comparándolo con las hormiguitas que pasan a su lado 🙂

Il Vittoriano

En su parte superior hay un ascensor panorámico al que pensábamos subir y no pudimos “gracias” al fantástico guardia de seguridad que no quería trabajar fuera del horario del museo (se supone que el ascensor cierra dos horas más tarde >_< ). Aunque eso sí, nos resarcimos al día siguiente desde un punto todavía más alto en el Vaticano.

Para rematar el día, cenamos en el distrito de Trastevere, punto habitual de inicio de la fiesta nocturna. Aunque en nuestro caso, teniendo en cuenta que al día siguiente nos tocaría mega-visita, preferimos que fuese el final. Con el agotamiento, hasta la habitación del hotel resultaba más apetecible que el día anterior XD

h1

Vacaciones en Roma (día 1)

5 junio 2010

Como una panzada a videojuegos no siempre consigue hacerte olvidar (ni el alcohol hamijos) que en tu trabajo programas en JavaEE 😦 de vez en cuando está bien irse de vacaciones, así que la semana pasada me escapé a Roma a comer carbonara a toneladas y a criticar el falso voto de pobreza de los curas desde dentro del mismo Vaticano XD
Y la cosa es que el viaje no empezó demasiado bien. Señores de Iberia, gracias por no contratar tripulaciones de respaldo y retrasarnos 4 horas. Así que a morirnos del asco en Barajas, literalmente, porque para que yo prefiera comer en el McDonald’s antes que en el resto de sitios ya hemos llegado a unos extremos antes desconocidos por el hombre (también conocidos como sándwich envasado a 6 euros). Pero bueno, a pesar de que el CBO se nos atragantó por la mala leche y porque sabe un poco chungo-raro, finalmente embarcamos y conseguimos llegar a Italia. Allí al menos parece que el aeropuerto está diseñado por personas y no por monos psicópatas con estrés postraumático, y la cinta del equipaje estaba cerquita de la salida del avión. 20 minutos más tarde…

Un amable ¿vigilante? del aeropuerto nos dice que el tren y el autobús “oficiales” son para mariquitas, que vamos a tardar mucho y cojamos un “mini-shuttle” (en un inglés aún más ajarenagüer que el de los españoles, ¡yuju!). El mini-shuttle en cuestión es tal que así:

Furgoneta negra
La típica furgoneta negra de secuestros, ajá… Preferimos esperar a morir por lo menos al segundo día, por ver algo de la ciudad vaya, así que optamos por el bus normal. Tampoco es que nos librásemos del horror porque ¡¿qué le pasa a esa gente?! La frase “están locos estos romanos” nunca tuvo tanto sentido. El conductor del minibús que me lleva al trabajo todos los días está p’allá, pero el de éste no bajaba de 140 e iba adelantando a los coches por la derecha XD Un par de paros cardíacos más tarde…

Llegamos al hotel, justo al lado de Termini. Zona recomendada si vais solo a dormir, porque es donde están los hoteles/pensiones baratitos, pero nada más; tienen razón cuando dicen que los hoteles en España no tienen nada que ver con los del resto de sitios. La habitación en sí no estaba mal del todo (y qué pedazo de tele que tenía, total para que el único canal que mereciese la pena fuese Radio Capri), pero el baño lo resumiré diciendo simplemente que no era fácil darse la vuelta en la ducha x’D

Aunque ya era de noche, por no decir que habíamos tirado el día fuimos a dar una vuelta hasta Trevi, que está a un par de kilómetros, echamos dos duretes en la Fontana (muy bonita de noche, aunque el número de turistas tiende a infinito), probamos el primer helado y vimos una pasarela horterilla que habían montado en la Plaza de la República para el pre-estreno de Sexo en Nueva York 2, muy italiano xD

Pre-estreno de Sexo en Nueva York 2

En el hotel, a leer 10 minutillos de Marte Rojo (es un tocho para llevar de viaje pero se lo recomiendo a todo el mundo, gracias a los ajares por convencerme de su compra) y a roncar.